Enfrentar lo inevitable.
De lo que más huimos, es lo primero que más rápido nos sucede.
Add comment Agosto 12, 2009
Premisa
Una persona que haga algo contigo (más si lo hace al inicio de la relación) es capaz de hacer eso con cualquiera.
Esto es así porque intelectualmente una persona puede poseer características muy exclusivas pero socialmente no.
Add comment Mayo 8, 2009
Nervios
El hombre solo se pone nervioso cuando se olvida de sus principios.
Add comment Abril 13, 2009
No todos los caminos conducen a Roma
Un día un maetsro al que todos acusaban de mudo habló cuando uno de sus estudiantes le cuestionó sobre el tiempo que había pasado desde que había perdido el habla.
-Desde que culminó la búsqueda que pretendía hacerme encontrar conmigo mismo porque…
Una nube de pavor envolvió a todos los presentes cuando el maetsro afirmó que al final del camino no había encontrado nada.
Add comment Marzo 16, 2009
La mejor manera de conseguir algo
es trabajar muy duro para conseguirlo, sabiendo que nunca podrás hacerlo.
Add comment Marzo 14, 2009
No son las cucarachas las que nos ayudan a vencer el miedo que les tenemos
Tampoco son las inyecciones las que nos anulan el miedo que les tenemos, lo mismo pasa con la oscuridad. Lo que nos modifica, lo que nos hace “+ fuertes” son los golpecillos de la vida, ese conjunto formado por las desiluciones, las decepciones, la certeza de lo inevitable y el estallido propio de eso, de lo inevitable.
Nos comportamos como partículas y somos diferentes cuando, por algún intervalo de tiempo, formamos parte de un grupo de personas, es decir, de una masa humana. Es necesario anhelar lo que no tenemos, eso convierte nuestro espacio en algo dinámico y caótico. Una persona en soledad no es la misma en grupo, la misma se une a la masa, o incluso a otra persona, mediante lo que vamos a denominar fuerza. La fuerza es todo aquellos que nos hace interactuar, de una manera u otra, con el resto de la humanidad. Por medio de esta definición aceptamos que las fuerzas no solamente unen, sino también son capaces de desunir. Todo depende de qué tipo de fuerza sea. De ahora en adelante, cuando mencionemos entidad, deberá entenderse como si mencionaramos ser humano.
¿Cuáles son esas fuerzas? Responder esta pregunta es más complejo de lo que parece. No es sólo cuestión de meditar sobre ¿Qué me provoca hacer esto o aquello?, es necesario situarnos en un marco de referencia inercial en donde seamos capaz de tratarnos como tercera persona. Partiendo de la idea de que no somos más que una evolución superespecializada de la célula, procederemos a identificar las diferentes fuerzas mediante las características funcionales de la estructura más pequeña que goza de ser clasificada como ser viviente:
La fuerza provocada por el hambre, es sin duda una fuerza que nos aisla, nos separa de la congregación. Pertenece al conjunto de fuerzas que nos hace concientes de que somos una entidad aparte del resto de nuestros semejantes. La fuerza producida por la extensión celular de reproducción no es la fuerza principal que produce la sensación o sentimiento denominado amor (este más bien se relaciona con la fuerza provocada por la señalización, expuesta más abajo), sin embargo es la fuerza provocada por la reproducción que hace que una madre sea como una leona con sus hijos. Otra fuerza nos aisla, la fuerza que proviene de la diferenciación, nos hace conscientes que no somos como los demás, que tenemos cualidades que nos hacen distintos. Otra fuerza promueve la unión, la que es una extensión de la señalización celular, nos hace establecer vínculos con los demás precisamente gracias a la fuerza de diferenciación, pues si fuésemos todos idénticos no necesitaríamos la ayuda de los demás para cumplir nuestro objetivo final: vivir con una mayor calidad de vida. Estas cuatro fuerzas fundamentales se mezclan, provocando una interacción mayor que la que provocarían cada una por separado. A pesar de que se mezclan, nunca pierden las características propias de su naturaleza. Esta gran interacción, provocada por estas cuatro fuerzas, con el único objetivo, no solo de vivir o preservar nuestra existencia, sino también de hacerla óptima. Estas son las cuatro fuerzas, simples a simple vista, que hacen de nuestro entorno un mundo realmente complejo. Esas cuatro fuerzas son las madres de esas emanaciones llamadas sentimientos.
Aquel lugar del espacio en donde tienen lugar las fuerzas o interacciones descritas anteriormente es aquel lugar del espacio en la que habitan los seres humanos. Ese lugar del espacio, por definición, si posee una de esas características (existencia de dichas fuerzas, presencia de seres humanos), posee las dos, quiero decir, que si una es verdadera, ambas lo son. Ese lugar del espacio es nuestro campo de acción e interacción.
Add comment Diciembre 20, 2008
Vejada
No muy lejos está la puerta. A medida que camina se acerca a ella. Fernando no se siente muy confiado, pero parece conocer el camino y saber hacia dónde se dirige. La oscuridad del pasillo y la ansiedad lo angustian, por eso decide apurar el paso para atravesar esa maldita puerta lo antes posible.
Tan sólo segundos después, está frente a ella. Al fin ha alcanzado la puerta. Fernando pensaba que estaba determinado a abrirla, pero llegado el momento se contiene y duda. Vacila.
…
Empuja suavemente la puerta con la mano derecha. Desde afuera ve pura oscuridad. Toma coraje y atraviesa la entrada. Ya está en el salón.
Apenas puede ver a su alrededor. Con dificultad divisa una pequeña mesa de madera, con una silla. El lugar es lúgubre y lo llena de pesadumbre. Compunción invade su alma, Fernando está al borde del colpaso. Entra en una vorágine de sentimientos violentos, se marea, vomita. Pero sobre todo, llora. Hasta que algo capta su atención.
Lágrimas golpean el suelo. Un sollozo proviene desde un rincón del cuarto. Fernando se reincorpora, y mira hacia el rincón. Una figura humana llora. Ella está tirada en el suelo, su respiro se entrecorta con el llanto. Fernando no lo puede creer.
Desesperado se acerca a la mujer, y le dice con firmeza: “¡Miriam! ¡Miriam! ¡Miriam!”. Miriam lo escucha, pero no lo mira. Fernando la toma por los hombros con sus manos, y le vuelve a llamar: “¡Miriam! ¡Miriam!”
Miriam no para de llorar. Lo mira a los ojos, y pregunta: “No lo entiendes, ¿no?”. Ante esas palabras, Fernando está desconcertado. “¿Entender qué, Miriam?”, pregunta. “No lo entiendes”, Miriam se lamenta.
“No te has dado cuenta, ¿verdad?”, ella dice.
“Miriam, ¿darme cuenta de qué? ¡De qué!”, él dice.
Miriam: “De que yo…”
Fernando: “Tú, qué!?”
Miriam: “Que yo soy…”
Fernando: “Tú eres qué!?!”
Miriam toma fuerzas. Deja de llorar. Y con las pocas energias que le restan, se pone de pie. Mira al cielo, eleva los puños y grita con fuerza: “¡Yo soy la libertad!”.
1 comment Noviembre 15, 2008
Sobre el mentiroso
Oh, hombre que lee, en verdad te digo que no creas en aquella persona que miente delante de ti, ni aún cuando seas la causa de la mentira. Quien le miente a una persona, es capaz de mentirle a la humanidad entera.
Add comment Febrero 19, 2008
Infección
Salí demasiado a la calle.
Cuando sales tanto, te olvidas de tus principios,
Te vuelves un animal.
Me he olvidado de mi madre,
de mi padre.
He comenzado a correr.
Estoy enfermo.
Mis pensamientos están estropeados.
Ningún doctor puede recetarme el antiviral que sane mi mente.
Me eché la soga al cuello.
Add comment Enero 24, 2008